Del automóvil a la oficina (II)

Esta vez traigo una caja:

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Una sencilla y efímera caja de cartón, difícil de relacionar con la robustez de un automóvil.

El asiento del copiloto no fue el único tesoro que rescaté de aquella Peugeot Partner que bien me hizo el servicio durante algunos años. También rescaté los altavoces que mi chica me regaló para un cumpleaños, unos Vieta PW-5502 de 60W RMS que desgraciadamente, tras el rescate, habían quedado almacenados en una caja junto a otros trastos de dudoso aprovechamiento, a riesgo de que las membranas, sin protección alguna, resultasen perforadas y se convirtieran en basura.

Por ello, y dado que actualmente me encontraba sobreviviendo con los mediocres altavoces integrados del monitor, decidí intentar sacarles algún partido.

Unos altavoces potentes no sirven para nada si no están conectados a un amplificador, por eso, lo primero fue buscar un amplicador al que enchufar los altavoces y al que conectar la salida de audio del PC.

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La foto recuerda a esos juegos de agudeza visual en los que hay que localizar objetos que no corresponden a la escena ¿verdad?

La placa verde de circuito impreso en el centro de la fotografía es, casualmente, la electrónica del radiocassette Daewoo que montaba la furgoneta originalmente. No puede presumir de potencia, ni de alta definición, pero el elemento amplificador es bastante superior en comparación al sistema de sonido integrado en el monitor.

El experimento consistiría en localizar la salida del preamplificador de sonido del cassette que debe enlazar con la etapa de potencia. Una vez localizada la pista, se debe cortar y preparar la conexión en el lado del amplificador para enchufar la salida de linea del pc. En el caso de esta auto-radio, las pistas aparecían marcadas cerca del control de volumen, por lo que no fue un trabajo complicado. Una vez verificada la compatibilidad de todos los elementos, el siguiente paso consistiría en realizar un montaje adecuado del equipo.

Considerando que el empleo de estos altavoces en casa sería una solución temporal, la inversión en infraestructura debía ser mínima, y he aquí donde entra en juego el maravilloso cartón, rígido y fácil de trabajar:

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El cartón empleado es de doble pared, por lo que es perfecto para un bafle cerrado, ya que ayuda a la insonorización de las ondas traseras que produce el altavoz. Digamos que es como aquello que siempre se ha escuchados sobre insonorizar habitaciones con cartones de huevos.

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No creo que sea necesario comentar ningún detalle técnico sobre el cableado, es todo bastante básico.

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A pesar de que el amplificador usado es de gama baja, me ha sorprendido muy gratamente la definición del estéreo. Me atrevería a afirmar que en el caso de emplear una etapa de potencia decente la calidad sonora sería muy buena. Definitivamente, puedo decir que estoy muy contento con la experiencia acústica de estos bafles de cartón (y por eso les he dedicado estas líneas).

Saludos!

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