Cuarta semana en Toronto

A pesar de que ya estoy de vuelta en España, quiero terminar el diario de viaje. De manera que aquí está la cuarta semana.

Día 25 Día 28

Día 25

Otro día de vueltas sin rumbo por la ciudad de Toronto.
Principalmente la salida consistía en llegar al Chinatown donde se supone que se puede tomar cannabis legalmente, y digo tomar porque aunque yo no fumo, no me importaría nada probar alguna de las llamadas space cookies.
Conforme nos acercábamos al barrio empezamos a preguntar por el sitio que buscábamos, y efectivamente, era un sitio bien conocido por todos, al este de Spadina Ave, en Nassau St y Baldwin St. Allí encontramos el barrio caribeño y comenzamos a creer que la marihuana no era tan legal como habíamos escuchado. Al comenzar a preguntar la gente era esquiva, respondía con cosas como “… este es un barrio amistoso, pregunta por ahí…” o directamente con “no se de que me hablas” en una tienda donde se vendían cachimbas, bongs y pulverizadores.
Llegamos a otra tienda, esta vez en una segunda planta a la que se llegaba por unas escaleras enmoquetadas de escasos 60 cm. En el interior sonaba música reggae a un volumen que impedía la comunicación. Detrás del mostrador se encontraba un tipo de unos 50 años que nos saludó con un “one love” y seguidamente se volvió para seguir buscando música en el ordenador, al momento su compañero salió con los ojos rojos de una habitación ahumada y nos atendió sin resultado; eso si, alertado por el primero, recogió el cogollo que tenía a la vista sobre el mostrador.
De esta forma pasamos al plan B, intentar obtener respuestas de los clientes de estos antros.

Hot Box Cafe

En este lugar, el Hot Box Cafe, lo mas parecido a un coffee shop holandés en Toronto, fue donde conseguimos de los clientes las respuestas a nuestras preguntas.
Allí confirmamos que es legal tomarte lo que lleves, pero comprar, vender, almacenar y preguntar sobre cannabis esta totalmente prohibido. Cada uno se lleva lo suyo y se lo toma sin molestar.
Por suerte nos dieron las pistas de donde encontrar lo que buscábamos, y efectivamente lo encontramos, a $10 el gramo. Fin de la aventura.
Por este precio y habiendo perdido toda la perspectiva de las space cookies, no merecía la pena continuar, en España podemos tener lo mismo y con la ventaja de que si entramos en algo ilegal, será dentro de nuestro país.
Definitivamente, por lo infructífera de la experiencia no recomendaría repetirla.

Una vez llegados a este punto era hora momento de tomar un piscolabis. Durante mis primeras excursiones encontré un sitio bastante llamativo, Honest Eds, en la esquina de Bloor St y Bathurst St, donde vi que servían hamburguesas.

Mas tarde me enteré de que Honest Eds es un bazar/supermercado y que tiene varios locales en alquiler en el mismo edificio, uno de ellos es la hamburguesería de la cadena Hero Certified Burgers. Sus hamburguesas son una mezcla entre estilo casero y McDonalds, para mi lo mejor fue el pan, un poco al estilo chapata. La carne estaba sabrosa y de buen sabor, pero no me resultó destacable.
Continuamos la ruta de vuelta a Chinatown y cegados por el afán consumista y el sudor nos metimos en la primera tienda de ropa para comprar algo seco. Hay que decir que este día se hablaba de batir el récord de temperatura en Toronto con 38ºC, que sumado a la humedad del ambiente, se calculaba una sensación térmica de 48ºC. Pero bueno, yo no necesito estas temperaturas para sudar, no me escudaré en récords…
Las primeras camisetas que encontramos, las típicas de souvenir, estaban 5 x $10, así que fueron las que cayeron.
En Chinatown se puede encontrar, como en cualquier otro sitio de estas características, ropa muy barata que mucha gente no quiere vestir. Obviamente, no vamos a comparar a una persona que viste Tommy Hilfiger con una que viste ropa fabricada en China.
También estaban lo que yo creo que eran falsificaciones a casi el mismo precio que sus originales.
Otra cosa interesante en este barrio son las fruterías, con productos exóticos y baratos.

Ya vestidos con ropa un poco mas seca nos dirigimos hacia el Entertainment District, donde se encuentra el IMAX:

y el famoso coche empotrado del edificio de la CTV:

También pertenecen a este distrito galerías de arte, locales de entretenimiento, las sedes de los principales equipos y sus estadios deportivos y la torre CN.

Para terminar el día quedamos en el Maná Club, cerca del cruce de College St y Ossington St, con la gente de la academia, y mientras esperamos a que llegasen tomamos una cerveza en el bar de enfrente. Esto lo digo porque, como en cualquier otro bar de Toronto, la cerveza está a $6, mientras que en el Maná Club, un pub brasileño, la jarra de litro cuesta $10. Un lugar muy recomendable, cuidado, con sala lounge, música en directo y comida gratis (aunque solo sea arroz con salsa, sienta muy bien).
Salud!

Día 28
El día anterior llegó mi madre a sus vacaciones en América aprovechando que tiene a alguien que le haga de interprete. La llevé a los sitios típicos de Toronto y a algunos que yo aun no había visitado, como el John Street Roundhouse, un antiguo taller de mantenimiento de locomotoras que ahora se esta convertido en la fábrica de cerveza Steam Whistle. Una lástima que la última visita por la fábrica fuese a las 16:30, 10 minutos antes de nuestra llegada…
Alrededor del Roundhouse se encuentran algunas locomotoras antiguas en exposición:

Antes de volvernos a casa nos dirigimos a verificar la dirección de la oficina del rent-a-car Budget donde teníamos la reserva. Me lo volvieron a hacer. Lo mismo que el primer día.
Llegamos al edificio donde se suponía que estaba, preguntamos al de seguridad, el de seguridad que no sabe, que le preguntemos a otro, el otro que nos manda para allá, allá preguntamos, es al final del pasillo a la izquierda (los pasillos miden 300 m), al final del pasillo el conserje dice que no, que es en el otro edificio, en el otro edificio que preguntemos al guarda del parking, el guarda que allí no hay rent-a-car…………… Casi 2 horas para encontrar la maldita oficina que estaba en el mismo edificio al que llegamos la primera vez. Mi recomendación: no pidáis indicaciones, encontrareis las cosas antes por vuestra cuenta.
Por lo menos la excursión nos sirvió para conocer a Tembo, la madre de los elefantes, una escultura de 3 elefantes de bronce a tamaño real en el patio del Commerce Court:

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2 pensamientos en “Cuarta semana en Toronto

  1. anonymous

    simbamarley writes:Tienes razón, la gente que viste Tommy Hilfiger (o tomy nabo como dicen por aquí) es mucho peor que la que viste ropa de los chinos, y ademas la ropa la hacen los mismos niños chinos esclavos. ¡NOS COMEN LOS CHINOS!Space cookies tienes en cualquier pueblo de la Alpujarra hombre, no te vayas a delinquir a otro país.

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  2. gatodrolo

    Tu tranquilo, yo ya estoy aprendiendo a domesticarlos, apenas que hablan algo raro les digo: CHIAN INWAN! y ya por lo menos hablan en inglés. Y lo de las space cookies, ¿es una invitación?

    Responder

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